El presidente Rodrigo Paz Pereira reflejó este miércoles que una de las aristas de la propuesta del sistema de redistribución 50-50 busca que las regiones dejen de depender del nivel central y asuman decisiones sobre su propio desarrollo.
Desde el municipio de Chulumani, en los Yungas de La Paz, sostuvo que el nuevo esquema obligará a gobernaciones y alcaldías a definir prioridades, en un contexto en el que, según dijo, el actual modelo de Estado ya no responde a las necesidades del país.
“El 50-50 no es quitar plata, todo lo contrario, pero te va a obligar a tomar decisiones sobre cuál quieres que sea tu futuro”, expresó el jefe de Estado durante el acto en el que se entregaron títulos de propiedad a los productores de la región yungueña.
En esta línea, remarcó que la propuesta apunta a transformar la gestión del Gobierno central, las gobernaciones y las alcaldías para mejorar la atención en salud, educación, infraestructura y otros servicios, dejando atrás un modelo que, a su juicio, ha dejado de funcionar.
Asimismo, el mandatario afirmó que el problema no radica únicamente en la disponibilidad de recursos, sino en la forma en que está organizado el Estado.
”El Estado tranca, el Gobierno central, gobernaciones y alcaldías están quebradas. Están quebradas porque el sistema no funciona. En Bolivia tenemos que producir”, manifestó Paz. “Entre pobres no nos vamos a repartir platita, lo que tenemos que repartir es produciendo, generando riqueza”, agregó.
Paz hizo referencia a este tema mientras tiene abierta una convocatoria a los gobernadores del país para el 5 de agosto en Sucre, en donde se prevé abordar, entre otros temas, la aplicación del 50-50.
Unitel






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